miércoles, 27 de diciembre de 2006

Fuente de Conocimiento: La Numerología (2da parte)


5

Si añadimos otro punto al cuadrado para la obtención del número cinco, nos encontraremos con que lo que resulta es una estrella de cinco puntal, que colocaremos siempre mirando hacia arriba, puesto que es la representación del hombre, y no mirando hacia abajo, que representa los instintos animales.

Como habíamos dicho, esta estrella representa al hombre ya que en ella podemos distinguir la cabeza, dos brazos y dos piernas. Por tanto el número cinco debe de expresar una de las cualidades fundamentales del ser humano, y esta como podemos suponer no es otra que la inteligencia. Por analogía llegamos a la conclusión de que el número cinco representa por tanto a la sabiduría, y como ya hemos aprendido en las someras explicaciones que hemos ido dando anteriormente acerca de los números, esta sabiduría no es sólo del hombre sino de todo es esquema del universo. Por tanto, este número representa “EL SABER”, y simboliza, sobretodo, la evolución humana hacia planos superiores de comprensión e inteligencia.

En numerología el número cinco va a expresar siempre al hombre como entidad capaz de tener inteligencia, pero dependiendo del resto de los números que nos salgan en la interpretación de nuestra carta natal obtendremos un resultado de evolución o involución en este plano.

6

Añadiendo un nuevo punto al esquema anterior de la estrella de cinco puntas nos encontramos con que tenemos 6 puntos que podrían ser la referencia de una estrella de seis puntas, pero en este caso, no es así. El añadir este punto nos lleva a conseguir dos triángulos que se van a entrelazar uno con el otro dando lugar a la estrella de David, símbolo judío (aunque es muy anterior a los hebreos) que expresa toda su sabiduría.

Este signo, que representa la número 6 nos da de nuevo una visión dual de las cosas materiales, lo que nos plantea que el numero seis trae consigo la “INDECISIÓN”, la elección entre dos polos existentes.

Como hemos comentado anteriormente estos triángulos se superponen, o quizás incluso podríamos interpretar que se fusionan, lo que nos lleva a ver el tremendo significado que desde tiempos inmemoriales atribuye a este signo y al número seis la representación de la sexualidad (seis viene de sex, que es la raíz de sexo, sexualidad, etc.) ya que implica la fusión material de los dos polos contrapuestos, y en un caso concreto podríamos interpretar como la relación hombre-mujer.

7

Continuamos por último añadiendo un nuevo punto a nuestro esquema de los dos triángulos entrelazados y obtenemos que en la unión de ambos, en su centro se va a situar dicho punto que va a representar el control de uno mismo, el centro donde se puede dirigir la fuerza necesaria para contrarrestar la indecisión que decíamos era el fruto del número seis. Por tanto, el número siete va a ser el reflejo del “AUTOCONTROL”, la seguridad en uno mismo.

8

El número ocho tiene su expresión en su propia forma, ya que si lo observamos en su formación vemos como comienza en la parte superior, para luego descender hacia abajo, teniendo luego que subir de nuevo hacia arriba.

Es la expresión del equilibrio. Lo que está arriba es como lo que está abajo. Es la fuente que nos indica que todo está en su junto término y que trae las fuerzas superiores hacia lo inferior para equilibrarlas y volver de nuevo a subirlas, una vez evolucionadas, hacia lo superior. Podríamos decir que su palabra clave es “EQUILIBRIO” o “JUSTICIA”.

9

El número nueve es el último número que vamos a estudiar por ahora y su expresión básica va en relación con el anterior, el número ocho, que hemos dicho que traía lo que hay arriba hacia abajo. Pues bien el número nueve es el que es capaz de hacer que comprendamos las cosas sutiles, no visibles para nuestros ojos. Las cosas trascendentales. Representa la luz que es capaz de iluminar e la obscuridad en que nos encontramos y hacernos dignos de comprender las grandes verdades universales. Es la luz que enciende nuestro intelecto y nos hace intuir todo lo necesario para conseguir ver más allá de lo que tenemos delante de nuestras narices. Es la expresión del ermitaño que se acerca a la ciudad a oscuras para iluminarla con su candil, afín de que se pueda entender lo que parece ininteligible. Podríamos decir que la palabra clave que representa al número nueve en su expresión más simbólica es la de “LUZ”.

Una vez explicado básicamente el significado de los nueve primeros números vamos a pasar a realizar una carta natal a través de los números para ver que es lo que nos depara nuestra fecha de nacimiento, y como complemento básico nuestro nombre.

Autor: Antonio Morales Berdón
Autorizado por el autor para publicar en PROSPERIDAD INTEGRAL de H. G. CIBELE
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