jueves, 17 de julio de 2008

Mente y Celulas. La Biologia de la Creencia (part. 4)



Definitivamente la ciencia es clara, nuestra mente es capaz de influir en nuestro comportamiento celular, por lo que ese es un gran secreto que nos permitirá estar en abundancia de salud y prosperidad de vida. El secreto de los cambios celulares que podemos lograr con nuestra mente para obtener la abundancia y prosperidad en salud que deseamos. Este interesantisimo material seráa entregado en 5 partes, aquí la Cuarta. La primera la puedes leer en fecha, 1 de julio 2008, la segunda el 6 julio 2008 y la tercera el 11 julio 2008.
H. G. CIBELE

BIOLOGÍA DE LAS CREENCIAS
Por: Bruce Lipton, PhD Profesor Adunto, Life Chiropractic College West, San Lorenzo, California. Los Angeles, EE.UU.

Tal como lo ha descrito Nijhout, los genes no son "autoemergentes" , lo que significa que lo genes no pueden activarse o desactivarse. Si los genes no pueden controlar su propia expresión, ¿como pueden ellos controlar el comportamiento de la célula? Nijhout, enfatiza que los genes son regulados por "señales ambientales" , En consecuencia, es el ambiente el que controla la expresión genética. ¡En vez de apoyar la Primacía del ADN, tendríamos que reconocer la Primacía del ambiente!. Las células "leen" su ambiente, analizan la información y luego seleccionan el programa de comportamiento adecuado para mantener su supervivencia. El hecho de que los datos sean integrados, procesados y usados para dar una respuesta conductual calculada enfatiza la existencia de un equivalente al "cerebro" en la célula. ¿Dónde esta el cerebro de la célula? La respuesta se encuentra en las bacterias, los organismos más primitivos de la Tierra. Los procesos y funciones de esta forma de vida unicelular, están altamente integrados, en consecuencia deben tener un equivalente de cerebro. Citológicamente, estos organismos no contienen ninguna organela (diminutivo de órgano), tales como núcleo, mitocondrias, cuerpos de Golgi y otros La única estructura organizada de estas formas vivientes primitivas es su "membrana celular", también conocida como su plasmalema. Alguna vez se pensó que la única función de la membrana celular era mantener el citoplasma unido y de hecho, suministrar lo necesario para los sistemas digestivo, respiratorio y tegumentario (piel) de la bacteria, hoy sin embargo, también se sabe que sirve como el cerebro de la célula. La membrana celular esta compuesta primariamente de "fosfolípidos" y proteínas. Los fosfólipidos que se parecen a unas chupetas con dos "palitos", están ordenados en una doble capa cristalina. La membrana se parece a un sandwich de pan con mantequilla, donde los lípidos con forma de "palitos", forman la cubierta central de mantequilla. La doble cubierta de fosfolípidos forma una barrera similar a la piel y separa el ambiente externo del citoplasma interno. Insertadas en la membrana están las proteínas especiales, denominadas Proteínas Integrales de la Membrana (PIM). Las PIM parecen aceitunas en el sándwich de pan y mantequilla. Hay dos clases de PIM: RECEPTORES Y EFECTORES. Los receptores son los órganos "sensoriales" de la célula, los equivalentes a los sentidos del cuerpo. Cuando un receptor reconoce y se vincula a una señal, este responde cambiando su conformación. La biología convencional estipula que los receptores solo responden a la "materia" (moléculas), una creencia consistente con el punto de vista Newtoniano del Universo, como una "maquina de materia". La investigación contemporánea de la célula, ha transcendido la física Newtoniana y está ahora firmemente basada en un universo creado de energía tal como lo define la física cuántica. Esta nueva física enfatiza la energía sobre el materialismo, sustituye al reduccionismo por el holismo, y reconoce la incertidumbre en lugar del determinismo. En consecuencia, ahora reconocemos que los receptores responden a señales de energía, así como a señales moleculares. La medicina convencional ha ignorado consistentemente las investigaciones publicadas en sus principales revistas científicas, investigaciones que revelan claramente la influencia que tienen los campos electromagnéticos en la fisiología celular. Se ha demostrado que los campos electromagnéticos pulsantes regulan virtualmente cada función de la célula, incluyendo la síntesis del ADN, la síntesis de ARN, la síntesis de proteínas, la división celular, la diferenciació n celular, la morfogénesis y la regulación neuroendocrina. Estos conocimientos son relevantes porque ellos reconocen que el conocimiento biológico puede ser controlado por fuerzas de energía "invisibles" las cuales incluyen los pensamientos. El receptor de proteínas cuando es activado por su señal complementaria cambia su conformación, de manera que es capaz de acoplarse a una proteína efectora específica. Las proteínas efectoras se encargan de los comportamientos celulares. Las proteínas efectoras pueden ser enzimas, elementos del citoesqueleto (equivalentes celulares de músculo y hueso) o transportadores (proteínas que transportan electrones, protones, iones y otras moléculas específicas a través de la membrana. Generalmente las proteínas efectoras son inactivas en su conformación en reposo. Sin embargo, cuando el receptor se une a la proteína efectora, hace que el efector cambie su propia conformación de una forma inactiva a una forma activa. Así es como una señal ambiental activa el comportamiento de la célula.
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