sábado, 22 de noviembre de 2008

Felicidad y Prosperidad, donde esta?




La felicidad es parte de nuestra prosperidad y abundancia. Debemos destapar ese secreto. Démonos la revelación del secreto de la felicidad para nuestra prosperidad y abundancia.
H. G. Cibele

El Retorno a la felicidad

Ante una oficina de registros de propiedad intelectual, llegaron al mismo tiempo una docena de hombres y mujeres con abultados maletines. El burócrata de la ventanilla 2, regresaba pesadamente de un prolongado almuerzo; extrañamente, tan pronto acomodó los huesos sobre la silla giratoria, preguntó: “¿Quién sigue?...” A empujones llegó a la ventanilla un hombre, vestidura ejecutiva más una sonrisa marketera, con 1000 papeles en sus manos, aduciendo haber encontrado el secreto de la felicidad. En donde explicaba una poderosa fórmula en la voluminosa obra. La segunda persona en atenderse fue una mujer, sus vestidos indicaban una vocación religiosa más una sonrisa teñida de espiritual. Con esfuerzo, levantó un paquete a semejanza de un libro con 500 páginas, en donde, según la mística, revelaba el misterio de la felicidad humana. Tan pronto tuvo su oportunidad un filósofo barbón saludó, con la mirada sonriente y unos labios fijos, a un turbado funcionario del gobierno. “En siete ensayos, minuciosamente editados, he descifrado el enigma para conquistar la felicidad”, al mismo tiempo que entregaba, muy bien foliados, 250 páginas con sus teorías en letra Times New Roman. El burócrata, acostumbrado a los días de trabajo sin mayor emoción que la hora de la salida y el almuerzo, de pronto sintió que existía. Tres preguntas empezaron a trabajar en su cerebro. ¿Felicidad? ¿Fórmulas? ¿Es posible? Un poco más y el condenado llegaba a una experiencia cumbre. Eso no sucedió, mientras la mente de la corbata y la camisa con un hombre dentro, divagaba en pensamientos de esperanza y existencia, dos niños aguardaban el turno para ser atendidos con rebelde impaciencia. “Nos toca”, dijo la niña. Con femenina autoridad continuó: “Queremos registrar con mi socio, aquí presente, nuestra fórmula de la felicidad” Inmediatamente, el socio extrajo de una mochila escolar una hoja de cuaderno. “Que pueden saber unos niños de la felicidad”, pensaba el incrédulo hijo de oficina. De todos modos, a pesar de la sonrisa irónica que presumía sus labios delatarían, interceptó el papel infantil: “Si quieren saber el secreto de la felicidad pregúntenle a los niños, no con palabras, sino observándolos y retornarán a ella.” A mí también me hubiera gustado ver el rostro del burócrata cuando la sabiduría le llevó a una experiencia cumbre o a un satori como lo llaman los japoneses. Buscaba una historia que reflejará sabiamente las pautas hacia la felicidad y me llevó más de año dar con ella, hasta que un día, como suele sucederle a todo escritor obsesionado con una idea, de pronto sentí escribir como si alguien dictase tan cerca, en otra dimensión.
Carlos de La Rosa Vidal

Descarga ya el libro "Encontrando la Felicidad"



Publicar un comentario