jueves, 24 de julio de 2008

Mente y Celulas. Biologia de la Creencia (part 5)



Definitivamente la ciencia es clara, nuestra mente es capaz de influir en nuestro comportamiento celular, por lo que ese es un gran secreto que nos permitirá estar en abundancia de salud y prosperidad de vida. El secreto de los cambios celulares que podemos lograr con nuestra mente para obtener la abundancia y prosperidad en salud que deseamos. Este interesantisimo material seráa entregado en 5 partes, aquí la Cuarta. La primera la puedes leer en fecha, 1 de julio 2008, la segunda el 6 julio 2008 , la tercera el 11 julio 2008 y la cuarta el 17 de julio 2008.
H. G. CIBELE


La actividad de las PIM efectoras generalmente regula los comportamientos de las vías de las proteínas citoplasmáticas, como las asociadas con la digestión, excreción y el movimiento celular. Si las proteínas funcionales específicas no están ya presentes en la célula, la PIM efectora activada envía una señal al núcleo y desencadena los programas de genes requeridos. Las PIM receptoras "ven" o están "enteradas" de su ambiente y las PIM efectoras crean respuestas físicas que traducen las señales ambientales en un comportamiento biológico apropiado. El complejo de PIM controla el comportamiento y a través de su efecto sobre las proteínas regulatorias, estas PIM también controlan la expresión de los genes. El complejo PIM provee a la célula del "conocimiento del ambiente mediante sensaciones físicas", lo que según la definición del diccionario representa la percepción. Cada complejo proteíco receptor- efector constituye una "unidad de percepción". Una definición bioquímica de la membrana celular dice lo siguiente: la membrana es un cristal liquido (organización de fosfolípidos) , semiconductor (las únicas cosas que puede cruzar la barrera de la membrana son aquellas traídas por las PIM), con puertas (receptor PIM) y canales (efector PIM). Esta definición es la misma que es usada para definir un chip de una computadora. Estudios recientes han verificado que la membrana celular es de hecho el HOMOLOGO orgánico de un chip de silicón. Tomado en este contexto, la célula es un microprocesador que se auto potencia. Podemos decir en una forma muy simple que la célula es un computador orgánico. La operación de la célula puede ser fácilmente entendida comparando su homología con la de la computadora: el CPU (mecanismo de procesación de la información) es la membrana celular, el tablero (entrada de datos) son los receptores de la membrana, el disco (memoria) es el núcleo, la pantalla (salida de datos) el estado físico de la célula. El complejo PIM efector-receptor, las unidades de percepción, son equivalentes a los BITS de la computadora. Cuando nuevas "señales" , por lo tanto no reconocidas, entran del ambiente, la célula crea nuevas unidades de percepción para responder a ellas. Las nuevas unidades de percepción requieren "nuevos " genes para las PIM. La habilidad de la célula para hacer nuevos receptores PMI y responder a la nueva señal con una respuesta apropiada orientada a la supervivencia (comportamiento) , es la base de la evolución. Las células "aprenden" creando nuevos receptores y los integran con proteínas efectoras específicas. La memoria celular esta representada por los "nuevos" genes que codifican para esas proteínas. Este proceso capacita a los organismos para sobrevivir incluso en ambientes cambiantes. El mecanismo de aprendizaje/ evolución es empleado por el sistema inmune. Para las células inmunes (linfocitos- T), los ANTIGENOS invasivos (ej., virus, bacterias, toxinas, etc.) representan "nuevas" señales ambientales. Los linfocitos-T crean proteínas, los anticuerpos, los cuales complementan y unen los antígenos. Los anticuerpos son "receptores" ya que reconocen la señal del antígeno. La estructura de un anticuerpo está codificada en los genes (ADN). Haciendo nuevos anticuerpos, la célula "crea" nuevos genes. La toma de conciencia del ambiente por parte de la célula está reflejado en su población de receptores. En los organismos unicelulares (bacterias, protozoarios y algas), los receptores de la célula responden a las señales ambientales relacionadas con la supervivencia. Estas señales incluyen elementos del ambiente físico (luz, gravedad, temperatura, sales minerales, etc.), alimentos (nutrientes, otros organismos), y agentes que amenazan la vida (toxinas, parásitos, depredadores, etc.). En los organismos pluricelulares, las células desarrollan receptores adicionales requeridos para la identidad de la "comunidad" y para la integración. Los receptores de integración responden a las señales de la información (hormonas, factores de crecimiento) , usados para coordinar las funciones en las comunidades celulares. Un grupo especial de receptores confiere identidad de forma que los miembros de la comunidad celular pueden responder colectivamente a un comando "central". Los receptores de identidad son referidos como "auto receptores" , o receptores de histocompatibilidad . Los autoreceptores son usados por el sistema inmune para distinguir el "auto" de los organismos invasores. Los órganos o tejidos no pueden ser intercambiados a menos de que ellos lleven los mismos autoreceptores que el recipiente. Cuando una unidad de percepción reconoce una señal ambiental esta activará una función celular. Aunque hay miles de funciones conductuales expresadas por una célula, todos los comportamientos puedes ser clasificados como respuestas de crecimiento o de protección. Las células se mueven hacia señales de crecimiento y lejos de estímulos que atentan contra la vida (respuesta de protección). Como una célula no puede moverse hacia delante y hacia atrás al mismo tiempo, por lo tanto no puede estar en crecimiento y en protección al mismo tiempo. A nivel celular, el crecimiento y la protección son comportamientos mutuamente exclusivos. Esto es verdad para las células humanas. Si nuestros tejidos y órganos perciben una necesidad de protección, ellos comprometerán su comportamiento de crecimiento. La protección crónica conduce a un desorden del tejido y de su función. ¿Qué pasa si una célula experimenta un ambiente estresante pero no tiene un programa genético (comportamiento) para enfrentar el estrés? Actualmente se acepta que las células pueden "reescribir" programas genéticos en un esfuerzo para superar la condición estresante. Estos cambios en el ADN son las mutaciones. Hasta hace poco, se pensó que las mutaciones eran al azar, significando que el resultado de la célula no podía ser dirigido. Actualmente se acepta que los estímulos ambientales pueden inducir mutaciones "adaptativas" que capacitan a una célula a alterar específicamente sus genes. Es mas, tales mutaciones pueden ser mediadas por la percepción que tiene un organismo de su ambiente. Por ejemplo, si un organismo "percibe un estrés que realmente no existe, la percepción errónea puede cambiar los genes para acomodarse a la "creencia". En conclusión: La estructura de nuestro cuerpo está definida por nuestras proteínas. Las proteínas representan complementos físicos del ambiente. En consecuencia, nuestros cuerpos son complementos físicos de nuestro ambiente. Las unidades de PIM de percepción en la membrana celular permiten el conocimiento del ambiente. La recepción de las señales ambientales cambian las conformaciones proteicas. El "movimiento" generado por los cambios en la forma de las proteínas es aprovechado por la célula para realizar el trabajo. La vida es el resultado de los movimientos de las proteínas los cuales son traducidos como "comportamientos" . Las células responden a la percepción activando sus programas de comportamientos de crecimiento o de protección. Si las proteínas de comportamiento necesarias no están presentes en el citoplasma, las unidades PIM pueden activar la expresión de genes apropiados en el núcleo de la célula. La percepción se ubica entre el ambiente y la expresión de la célula. Si nuestras percepciones son precisas, el comportamiento resultante será de mejoría de la vida. Si operamos desde las percepciones erróneas, nuestro comportamiento será inapropiado y perjudicará nuestra vitalidad comprometiendo nuestra salud.
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